El informador - Diario Independiente
Title
Schubert y Brahms por el Trio Altenberg
Author
Francisco Arvizu Hugues
El Trío Altenberg, integrado por Amiram Ganz, Aleksander Gebert y Claus-Christian
Schuster, cerraron su participación en el Teatro Degollado.
Recital a media tarde, como parte del 8° Festival Cultural de May , del
Trío Altenberg, integrado por A iram Ganz, violín; Aleksander
Gebert, helo, y el pianista Claus-Christian Schu ter, en el Teatro Degollado,
aye
El Trío Op. 100 D. 929, en mi bemol, de Franz Schubert, cubrió la
primera parte del programa. Excelente conjunción en el «Allegro» inicial,
trabajo sensible al teclado, en atención al ritmo y sin percutir, para
la guía temática por cuenta del chelo, afinado y en una línea
cantabile, además de aplomo en violín. El «Andante» reunió un
manejo magistral en dinámica, con recurrencia en armónicos graves
al piano y un sostén en ensamble de violín y chelo, además,
fue aprovechada al máximo la renovada acústica del recinto. El «Scherzo» puso
a prueba las respuestas rítmicas en violín, con un apoyo envolvente
por Schuster y un nivelado discurso en el violonchelo, de tono certero aunque
limitado en expansividad. El «Allegro moderato» final sintetizó equilibrio
y capacidad de conjunto, una dinámica llevada de mezzo forte al forte
(fff), sin caer en efectivos o amaneramientos.
Luego del intermedio, la escritura autógrafa (original Fassung) del
relativamente olvidado Trío en si mayor, Op. 8, de Johannes Brahms.
Dos figuras en piano, en sensibilidad de toque, con la respuesta en chelo,
abrieron el «Allegro con brio», con la inmediata intervención
de Amiram Ganz, quien aportó precisión en tono y un legato tal
vez corto pero efectivo, en ese primer ensayo de donde saldrían varios
temas consecuentes de Brahms, i. e., su más famoso vals y el eje temático
del primer movimiento de la Segunda Sinfonía. Notas en staccati transfiguraron
el aire desenfadado del «Scherzo», en perfecto acoplamiento instrumental.
El pianista Claus-Christian Schuster obtuvo armónicos en tranquilidad
parsimoniosa y una digitación intachable en mano izquierda, durante
el «Adagio»; densidad en las notas centrales del chelo y un violín
en afinación perfecta, pese a un timbre poco cálido. El conjunto
vertió energía y un ritmo acentuado en el «Allegro» final.
Ante los apremios concedieron un encore, «Adagio» del Op. 11 de
Ludwig van Beethoven, que es una transcripción de un trío para
clarinete. Sonido amplio y en sostenida línea por el violonchelo de
Gebert, violín seguro y en fraseo cuidado, amén de piano en estilo,
de técnica madura.